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Por Julieta Barrientos - Foto: JEOSM

La noche de la mujer

Cronicas

Un texto electrizante que deja sin respiro. ¿Un sueño surreal o la realidad en el restaurante de la naturaleza?

(...) nada hay que nada prohíba

ya te veo andar en Libertad

que no se rasgue como seda

el clima de tu corazón (...)

Himno de tu corazón, Miguel Abuelo.

 

Mi madre me dio la espalda de nacimiento.

No podía ser posible, me dijo de bebé. Y siendo una mujer de mi edad  reconozco que no hice ningún milagro.

 Como conmigo nadie necesita quedar bien, me volví comoda, meteme adentro, le pido a dios y es que a dios le pido todo.

No escribo porque sueño demasiado y no sonrío porque perdí el diente.

Una puerta, un actor importante, ahora me miran como si fuera una gotera.   

De nacimiento, mi madre me dio la espalda, pero cuando soñé que moría me desesperé y le toque timbre a mi ex.  

El tipo dormía con su hija, que había sido mi hija hermosa, pero ahora la tiene él y es su hija y no me atendió.

Una puerta, un actor importante, ahora me miran como si fuera una gotera.   

 

 

Me cambié la remera y corrí y corrí, frené en la esquina, ¿nadie notó que tengo ojos azules? y esperé un taxi.  

Rosita saltaba y se le caían los pétalos y a los conejos que abrazaba les hacía flamear las orejas. 

Pero ella siguió, y no me vio robar su gesto tierno.  

Yo estaba con apuro, frenada en la misma esquina y paré el taxi primero, yo lo paré,  cuando vi que algo me ganó de mano.  

La fantástica cola de un zorrino se estaba terminando de acomodar cuando con mi mejor pierna le cerré la puerta de una patada.  

Pero ella siguió, y no me vio robar su gesto tierno.  

 

 

Aún recuerdo la cara de esa mujer, no de mi madre, -de la cual nunca llegue a su entierro- de la mujer que se alejaba dentro del taxi, mirándome.  

Estaba enloquecida y chillaba cosas pero yo no la oía, estaba electrizada. yo sé que veia cosas,  y si mujer, tiene lógica.  

Yo veía saliendo la cola del zorrino cortada y apretada por la puerta, alejándose,  y barriendo con su pelo los cristales del asfalto. 

Foto: JEOSM