Por Rodolfo Palacios

Luis, el escriba

Cronicas

El cumpleaños del ladrón del siglo.

Luis Mario Vitette Sellanes era escritor desde hace mucho tiempo.

Aun antes de que escriba en papel la primera frase de su fantástico libro "El ladrón del siglo", un libro con un final memorable, en una frase que deja al lector con la historia en la cabeza por varios días.

Ser un narrador oral como Luis es escribir en el aire, con palabras dichas, que a uno lo llevan a escuchar como hechizado.

Hasta en su cumbre como bandido, como la voz de la banda del robo del siglo, contó una historia que entretuvo a más de 300 policías y a un negociador de elite.

No es apología del delito.

Es literatura.

Hasta fue capaz de crear, como un escritor de su propia creación, un personaje fantástico que aparecía en los medios.

Locuaz, prepotente, invencible.

No escribas si la vida no amenazó con aplastarte con todo su peso, pregonan las grandes plumas de los siglos.

Luis, o Mario -.como le decían cuando delinquía- sufrió y las penas lo acompañaron en soledad. Lector de Eclasiástes, lo adaptó a su sentir.

Hay tiempos para robar. Y tiempos para trabajar y ser feliz.

Lo único que no es invención en la vida de Luis, mi amigo, el tipo bonachón y luminoso, es la familia que formó con Elicete, cuyo fruto de su amor es Luccianito.

“Llegué al destino contra el que siempre luché”, dice y, acaso sin saberlo, define con esas palabras lo que es el rudimento de la tragedia griega. Es un narrador innato. 

Recuerdo sus relatos sin interrupciones, sus silencios, los cambios de su tono de voz. 

Como los cuentos que se contaban en los confines del mundo, alrededor del fuego. A seguir escribiendo. A seguir con esta vida plena. 

Querido amigo, desde este escrito quiero desearte un día feliz. Como tantos días felices que vivis desde que son tres, además de tus hijos mayores.

Que tu cumpleaños te encuentre en el mejor momento de tu vida.

En ese paraíso que creías perdido y hoy está ahí, entre ustedes tres, como una casa donde la vida late con más fuerza y belleza que nunca.