Por Fernando Basílico

Enfermos de miedo

Cronicas

La medicina es un arte. El problema es que hay muchos médicos pero pocos artistas.

A raíz de muchas vergonzosas publicaciones que leo de colegas vertidas en redes sociales, luego de haber ejercido 30 años la medicina en el terreno tanto privado como público, en la trinchera o desde un escritorio al que debí renunciar para no aguantarme las presiones de los burócratas economistas de la medicina en favor del dinero y no de los enfermos, es que considero importante escribir mi parecer hoy, luego de casi 6 meses de encierro del país.

Con los años, me he transformado en un médico independiente luego de reconocer que tanto las instituciones públicas como privadas siguen caminos estandarizados, desenfocados y deshumanizados que no hacen mas que asustar al paciente con limitaciones, miedos, diagnósticos y pronósticos muchas veces errados pero tomados naturalmente como parte del “error” esperable en la práctica.

Asimismo estas decisiones me han llevado. sin pretenderlo, a compartir con grandes maestros de la medicina nacional e investigadores curiosos del mundo que han aportado a mi conocimiento y experiencia, aparte de ganar tiempo como para interesarme y ejercer otras actividades intelectuales y artísticas que considero fundamentales para el desarrollo de cualquier persona, mas allá de continuar investigando en el campo de la salud.

La medicina es un arte, se dice.

Uno de los problemas es que hay muchos médicos pero pocos artistas.

Así como hay muchos escritores o músicos que no son artistas, también esto ocurre con la medicina. Los médicos de oficina son la regla. Medicina copy-paste diríamos. Me formé en la época de los grandes trials, en que cada mes salía una droga nueva aprobada por la FDA, que a los meses teníamos que suspender por los daños que causábamos, para cambiarla por otra más nueva que también era dudosa , y más cara, pero lo decía el nuevo paper y eso era ley.

Médicos y pacientes como ratas de laboratorio en un ensayo de organizaciones extranjeras millonarias que dirigían (y dirigen) la orquesta desde un bureau. La gente busca en los medicos confianza y seguridad. No miedo. El médico que asusta al paciente lo único que consigue es hacerlo sentir dependiente e ignorante.

Al mismo tiempo, le quita la responsabilidad de su enfermedad diciéndole que es la suerte que le tocó, cuando en realidad, cualquier medico con tiempo y un poco de observación, reconoce perfectamente la historia que ha llevado a esa persona al lugar donde se encuentra.

Estamos para ayudar, no para asustar. Estamos para contener, no para dar ordenes y limitar libertades. Encima en este país los médicos también hablan de política local, ya que cualquiera opina de cualquier cosa impunemente. No es el momento. Esto es mundial. Hace 30 años y más que las camas en Argentina no alcanzan en invierno. No es una novedad, pero es tapa de diarios hoy y el Ministerio de Salud ahora lo dice con bombos y platillos, payasa incluida.

Me canso de atender a diario jóvenes y ancianos enfermos de miedo y no de este virus. Insomnio, obesidad, hipertensión, conflictos familiares y económicos, trastornos por ansiedad, dolores articulares por inmovilidad, arritmias, infartos... todos generados por el aislamiento, el miedo y la soledad. Un beso y un abrazo hoy están mal vistos. Atentan contra la humanidad. Me da vergüenza que los colegas apoyen esta limitación ignorante y caprichosa.

He aprendido mucho de mis pacientes cuasi centenarios, que han demostrado tener mayor capacidad para sobrevivir, y sus características principales no son ni la delgadez ni el deporte, ni la falta de vicios como suele decirse, sino a saber: son libres, se mantienen rodeados de gente, ya sea amigos o familia (el ser humano es gregario por naturaleza, ya esta demostrado que el que se aísla vive menos), no guardan rencor, pese a que muchos han perdido hijos o han sobrevivido a campos de concentración, son sobretodo coherentes, esto quiere decir que sienten, piensan y actúan en consecuencia, cosa poco frecuente en los humanos, y la última entre otras que olvido ahora: son sabiamente egoístas, o sea, primero están ellos y luego el resto.

Esta última característica fundamental también es rara, ya que el concepto ancestral de sacrificio impuesto por las religiones y que encierra el detrimento de nuestra vida en pos de la del prójimo esta fuertemente arraigado en la sociedad. Estamos ante un plan de control global. No soy conspiranoico ni mal pensado. Me limito a lo experimentado y observado en este tiempo. Poca gente dice la verdad hoy. Y el que se anima, es tildado de loco, detenido, echado del trabajo, o degradado en los medios cómplices por los mercenarios de turno sin ningún fundamento serio. Si he aprendido a ser desconfiado de los profesoretes, que desde los mustios laureles de su cargo, han perdido la cercanía con el enfermo. Médicos del poder blandiendo conceptos de barbijo y distancia social, indicando no reírse o cantar en lugares cerrados, u otras barbaridades insólitas que cambian cada 24 hs según le soplan sus jefes que a su vez compran vacunas dudosas que pagamos todos y que ellos no se aplicarán. Es obvio que estos sinvergüenzas digan estas cosas, basta con mirar sus propiedades o cuentas bancarias. Lo que me preocupa es que los colegas que trabajan por un mísero sueldo que tardan en cobrar y del cual dependen, crean y apoyen estas decisiones como si fuera lo correcto.

A estos les preguntaría: ¿cuánto vale tu conocimiento? ¿No nos han tosido en la cara miles de pacientes con neumonía , tuberculosis, gripes y otras enfermedades infecciosas y no nos hemos contagiado?. ¿Es suerte? No hemos usado mascarillas ni en las terapias intensivas hasta hace 6 meses. ¿Acaso no es que hacer deportes, dormir bien, tener una sexualidad activa y disfrutar de los afectos nos hace más sanos?
Es mentira que tener un trabajo que nos guste y que nos reditúe económicamente nos mejora el bienestar personal familiar y esto impacta favorablemente en nuestra salud?. No es por lo menos raro que el 60% de la población de mas de 60 años tenga que tomar 4 pastillas por día para estar controlado? Y que con esto, ¿en vez de diminuir los eventos vasculares, por el contrario aumentan cada vez mas? Habría muchas más pero debo decir que evidentemente estamos haciendo las cosas mal. Y sé que no es la intención de ninguno de nosotros que elegimos esta carrera. Entonces, por todo lo dicho les pido a mis colegas que paren un minuto y piensen en sus pacientes, y si no pueden, en sus hijos. El sentido común los ayudará. No crean en todo los que les cuentan los que tienen hoy el poder, ellos no han traído hasta este desastre.

El que tenga algún interés político que se dedique a la política pero que cuide su actuar profesional ya que es para ayudar. No para asustar, repito. A los pacientes y a los amigos y no tanto también: Apaguen el televisor, no compren el diario, pongan música, bailen , canten, lean, pinten, júntense con sus familias, besen a sus niños y ancianos. La vida es corta para los que la amamos, no la dejemos escurrirse en el temor. Si necesitan consultar a un médico, elijan primero a los que les brinden confianza, no se dejen asustar.

El médico que asusta lo hace por ignorancia y soberbia. Las obras sociales y prepagas contratan en su mayoría profesoretes o esclavos de lujo. Hay excepciones sin duda. Fíjense cuánto pagan por mes la cuota de la cobertura médica que no usan. Ese es el precio de su miedo.

Seguramente los que pensamos de esta manera hoy seremos una minoría. Pero aun tengo esperanza en los humanos, ya que la libertad es un bien común que tendrá que prevalecer para subsistir como especie, de otra manera, evidentemente todo tenderá a empeorar.