Por Rita Piris

Rey Melingo

Cronicas

La celebración Linyera.

“El final de una canción tiene que llamar a la otra, tienen que quedar bien el final de una con el comienzo de la que sigue. Todo es circular. Infinito. Es la secuencia atmosférica, orquestal, con climas espectrales. Un sueño puede despertar un concierto de futias. Un sueño es como un diamante: se pule con saliva”.

(DANIEL MELINGO)

Andrés Calamaro entra en el salón con un impecable traje, toma el micrófono, mira a Melingo -su compañero de Los Abuelos de la Nada, su cómplice en las rutas y en los escenarios, su hermano de la misma quinta- y dice después de los aplausos: -Daniel era difícil de explicar. Y en esa palabras pareciera condensar, en una definición, todas las definiciones que pueden caber en el universo Melingo. La escena ocurrió en el Salón Dorado de la Legislatura Porteña, el martes 7 de diciembre, cuando Daniel Melingo, un artista ecléctico que nunca se queda en el mismo sitio artístico, fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura en un acto de Justicia Poética.

La ceremonia, organizada además por el equipo del prestigioso creador  Pichón Baldinú, tuvo oradores que reflejaron lo que significa Melingo -ex Abuelos, Charly García, Lions in Love, Los Toreros Muertos, Los Twist y una carrera solista que causó un impacto disruptivo en el tango.

Además Melingo cantó con su hijo Félix Torre, que de niño recorría los escenarios y hasta jugaba a ponerle los zapatos al padre, y luego con su orquesta interpretó algunos de sus míticos tangos bajos.  

Los discursos:  

ANDRES CALAMARO  

Sigue siendo insólita la formación de un grupo de rock con clarinete, pero tampoco buscábamos mucha explicación, lo disfrutábamos, menciona sonriendo y evocando los tiempos en que compartían formación, talento y escenario con Miguel Abuelo. Fin del siglo, fin del mundo problemático y febril. Del laberinto se sale con ochenta nuevas canciones confinadas que dan pierna a la tetralogia tanguera, tangos bajos de la vanguardia vieja retrofuturista y atemporal y urbano, es Daniel encontrando su voz cantante. Ofende un poco al tango que honra mientras inspira a generaciones que van a volcarse al 2x4, dijo alguien que escucho a Dani haciendo tango y adhiere Andrés a estas palabras. Sin soltar el criollaje porteño mediterraneo el master plan linyera con origenes grecoturcos explicados en sistema audiovisual, surreal, con nuevas direcciones eléctricas y orquestales un original vuelta al blues, cine, arte y ensayo. Música grande compuesta en escena , giras universales presentando un Melingo definitivo hasta la fecha, un artista consagrado y declarado como referencia cultural hoy, como figura esencial de la cultura, peculiar y distinto. Salud Daniel Melingo destacado linyera de buenos aires, a los amigos ausentes brindamos.  

De este modo transcurrió en la Legislatura Porteña la ceremonia de reconocimiento de un músico celebrado y reconocido en toda la extensión planetaria y seguramente interplanetaria.  

"Los agradecimientos más viscerales de hoy, serán para los verdaderos formadores de mi camino, mis pares, mis compañeras y compañeros de ruta, hacedores de un recorrido único, atravesado siempre con tenacidad y pasión y que hoy nos trae hasta aquí", dijo Melingo agradecido por la distinción que recibió el martes pasado en la Legislatura.

Mención que fue celebrada y reconocida por sus familiares, amigos y grandes artistas que lo acompañaron con algunas palabras que dieron un marco conmovedor, a un evento conducido por su compañero y músico de los Twist, Pipo Cipolatti.  

Notables y reconocidos artistas y amigos como Andrés Clamaro, Cachorro López, Fabiana Cantilo, Fernando Noy,Luis Alposta, Luis Ortega y Enrique Symns en la voz de Rodolfo Palacios, compartieron su magia en forma de discursos, donde plasmaron con sensibilidad el reconocimiento hacia el hombre que trasciende el artista y se fusiona con su creación.  

LUIS ALPOSTA

Una de las más antiguas formas de la expresividad han sido las canciones. En tiempos de juglares cantar era contar y un atraer al otro en armonía. Algo que a Daniel Melingo, destacado por su obra y trayectoria artística , a quien hoy homenajeamos, no le es ajeno. Hay cosas que nos ocurren y que al ser evocadas tiempo después, se nos confunden con un ensueño. Y hay ensueños que encierran un destino, revelándonos de pronto lo que estábamos anhelando, a veces sin saberlo nosotros mismos. Quizás fue eso lo que le ocurrió a Daniel cuando a los 12 años canjeando un bandoneón vino a dar con un clarinete, con el que, no mucho después, dedicación y estudio mediante, incluyendo el saxo, llegaría a tocar con íconos de los ochenta como Charly García, Los Abuelos de la Nada y Los Twist. Y de ahí... –como si lo que se hace en la juventud fuese para siempre- , sin parada intermedia, de Chalamán y Cleopatra a Oasis; del réggae y el rock, al tango, al rebético ... ¡y a la ópera! Composición, canto y altos logros, no sólo los suyos, sino también los de los músicos que lo acompañan, actuando en reconocidos escenarios, salas y festivales de América y de Europa. Logros que la prensa especializada en música, tanto en nuestro país como en el extranjero, recibe siempre con elogiosos comentarios. Llegando a obtener en el 2015 el Premio Konex - como uno de los 5 mejores cantantes de tango de la década.Y destacado músico del rock nacional. Es que, Melingo, protagonista e innovador de la escena musical, con vocación ecléctica y transformadora; con sus canciones; con su particular manera de cantarlas e interpretar lo que canta; con una expresividad propia, alejada de todo estereotipo, es quien, con sólo subir a un escenario comunica empatía y logra hacer del público su cómplice. Fiel a sí mismo, canta sus temas con un singular registro y yeite propio que es parte de la seducción. Y ahora, sin pretensión alguna de tomografiarlo o de abundar en datos sobre su trayectoria artística, por demás conocida, sólo digo:Alejandro Daniel Melingo: Talentoso músico, compositor, cantor y actor; el de la voz querible. Al que hoy se lo distingue como personalidad destacada de la Cultura de la Ciudad  de Buenos Aires. Y lo celebramos. Querido Daniel, que disfrutes este homenaje que bien tienes merecido. Muchas Gracias  

FERNANDO NOY:  

Daniel Melingo Oh gran juglar desde y or siempre venerado El anagrama de su apellido se escribe con:

M de mago ya que este par artista es un insoslayable pero ultra evidente prestidigitador

E de exquisito por tanta poesía que emana con propio y delicioso perfume desde cada una de sus creaciones

L de luminosidad para focalizar ciertos placeres incluso nunca vistos, al fin descubiertos siguiendo su brújula reveladora.

I de ígneo, candente, abrazador en esa ofrenda recíproca que permanece iluminando más allá del aplauso

N de nirvana absoluto donde al fin refugiarnos ante cualquier desazón.

G de su galopante energía escénica.  

O simplemente y nada menos de Oh exclamación capaz de transformarse en mantra que lo invoca desde esta dicha inmensa por lograr celebrarnos a pesar de todo siempre felices así en la vigilia como en los sueños...    

ENRIQUE SYMNS  

Los hombres como Melingo y yo hemos vivido varias existencias en una. Quizá nos conocemos en vidas anteriores. Pero en esta vida creo que la primera vez que hubo una conexión entre los dos fue en un bar cuyo nombre olvidé. El estaba con Charly García. Lo invité a mi casa y a partir de esa noche nos hicimos amigos. Nos encontramos cuando el miedo estaba en la primera fila y caminar por las calles acuchilladas de Buenos Aires era perderse en una selva donde la salvación /era salir herido. Había en Melingo algo de alma sabia y milenaria en un cuerpo joven. Siempre fue un músico de primer nivel. Y una gran persona. Muy talentoso. Nunca se quedó en un mismo sitio. Buscó nuevas formas artísticas como un cazador que deambula desarmado en callejón de animales salvajes que llevan días sin probar bocado. Desde aquel primer encuentro percibí algo especial en él. Algo que lo trascendía y él quizá ignoraba. Una fuerza misteriosamente luminosa, que por algunos confundían con oscuridad. Una fuerza que tiempo después brotó y terminó de estallar en los escenarios por los que levitó cósmicamente. Yo leo almas como si fueran libros que siempre tengo a mano. Y en Daniel podía leer una forma pura hechicería, como si la música fuera compuesta por la magia de los sonidos que salían de su interior como la lava del volcán más asesinos. Melingo es el brujo de la tribu. Éramos otros. El mundo era otro. Yo cambié. Quizá si hoy estuviera aquí, haría lo que solía hacer cuando, enloquecido, entraba en un teatro en plena función, interrumpía la obra y le gritaba al público y a los actores. “¡Todos ustedes están muertos”! Y luego huía velozmente. Ya no soy ese hombre feroz. Ese hombre que devoraba hasta quienes más lo querían. Con Daniel nunca nos peleamos. Me agradezco a mí mismo no haberlo traicionado. Ni hablado mal de él. Y ya con eso puede darse por hecho. He tratado a amigos como si fueran enemigos. Con mi palabra calibre 38. Ahora estoy en paz. He pedido perdón. Puedo decir que la amistad de Melingo siempre me acompañó, sobre todo en las malas. Melingo es un artista extraordinario. Cuando camina el escenario, el escenario se mueve con él. Y uno es testigo de chispazos conmovedores. De climas mágicos que constituyen la esencia del arte Compartí muchas historias con él. Los dos agitamos la misma intensidad en los mismos senderos. Pero rebuscando en mi memoria, recuerdo cuando hace unos pocos años viajó a visitarme a Mar del Plata, en el viejo hotel donde yo vivía. Apareció con un pequeño instrumento de cuerdas griego y el libreto de una ópera. Su música era hipnótica. Lo seguí fascinado cuando me contó que una vez soñó con una melodia que había inventado mientras dormía. Le respondí que para mí soñar era una creencia. Y que en el mejor sueño que tuve, nunca lo olvidé, yo podía volar. Melingo me miró con ternura. Como si en lugar de mirar a un viejo, mirara a un niño. Ahora sueño con fantasmas horrendos que se paran al pie de mi cama y huyen despavoridos. Ojalá que esta noche, querido amigo, nos reencontremos en un mismo sueño. Vos hechizando al aire mutilado con tu instrumento y yo bebiendo las últimas gotas del éxtasis de lo que queda de este mundo.   

 FABIANA CANTILO  

Una distinción completamente merecida fue la dada a Melingo, porque no sé si fue reconocido en su tiempo por los compañeros de ruta. Era para mi como un amigo y yo me mandaba con Los Twist, que fue la mejor banda de todas las bandas de vanguardia y que me siento honrada de haber pertenecido, fui convocada por él. Asique me parece reconocer a la vanguardia argentina en un hombre , porque si hay vanguardia en este país en la música es Melingo. Muy feliz de juntarme con él de nuevo, vamos a seguir haciendo música asique, se está haciendo justicia.      

LUIS ORTEGA  

William Burroughs decía que soñar es una necesidad biológica y que los artistas cumplen la función de soñar por el resto de la población. Sin dudas habría más violencia, más soledad y más manicomios si no fuera por esta función biológica. Una noche hace veinte años mientras caminaba por San Telmo pasé por la puerta de un bar y decidí entrar. En el bar me encontré con Melingo haciendo una presentación de tangos bajos. Yo era un adolescente que llegaba del interior y en Tucumán vi muchas cosas raras pero nada como Melingo. En ese momento fue un impacto muy muy fuerte. Me senté a ver y a escuchar y en un descanso de mi asombro apareció un látigo en la mano y pensé esto que está adelante tuyo es un artista. Es una comparación tremenda que hacemos cuando estamos epezando con algo. Veinte años despues sigo pensando lo mismo. Creo que Melingo sueña por nosotros y contribuye a que haya menos violencia, menos soledad. Y con respecto a los manicomios no estoy tan seguro porque esa parece una materia a rendir todos los días, la de no volverse loco. Gracias Melingo por marcar lo que Jacobo Fijman llamó “los temibles caminos de la pureza” La ceremonia transcurrió entre abrazos y canciones suyas interpretadas por Pablo Dacal, Pablo Grinjot, Gigio González y Maxi Prieto. Además subió al escenario de la Legislatura el propio Melingo junto a Gustavo Paglia, Carlos Girado, Pato Cotella, Nacho Cabello y Juan Ravioli con quienes tocaron algunos de sus “Tangos bajos”, entre ellos Narigón, la génesis del Linyera, que el domingo 12 de diciembre cumplió mayoría de edad. Además con su hijo Felix interpretaron “Chala Man”y con Fabiana Cantilo entonaron el tango “Ayer”.   

Aunque Melingo es de todos los tiempos. Del ayer, del hoy y del mañana.

Melingo, el linyera que por un día fue Rey.

Foto: